Oigo, sin mástil al que agarrame,
al canto de una sirena, la llamada libertad,
repite en eco mi pecho hueco,
“Ven acá regalo mio,
mire que lo quiero conocer”
“Pero témele a las rocas, las rocas,
mire que han envenado sus filos
esos que tratan colgarlas de su cuello,
mismos que manosean palabras como amor,
los que dicen quererte, así sin asco,
sin ningún pudor”
¡Si esto no es real, solo un sueño?
¿y si ella no existe, ni hay tal canto?
Igual la prefiero, igual me arrojo,
aun, apesar de que solo a sueñe,
aun sigo teniendo derecho a despertar.
Friday, December 31, 2010
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